COMENTARIO A LA ELIMINACIÓN DE RIVER LIBERTADORES 09
Absolutamente de acuerdo. Soy chileno y recuerdo con nostalgia el River al que llegó mi compatriota Salas el 97. Un River glorioso, lleno de figuras superlativas, de esas que hacen del fútbol el deporte más hermoso del mundo. Un equipo vertiginoso pero con elegancia, una muestra del verdadero fútbol sudamericano. Si hasta una supercopa alcanzaron a ganar y era pan de cada domingo ver un River ganador por el torneo local.
Absolutamente de acuerdo. Soy chileno y recuerdo con nostalgia el River al que llegó mi compatriota Salas el 97. Un River glorioso, lleno de figuras superlativas, de esas que hacen del fútbol el deporte más hermoso del mundo. Un equipo vertiginoso pero con elegancia, una muestra del verdadero fútbol sudamericano. Si hasta una supercopa alcanzaron a ganar y era pan de cada domingo ver un River ganador por el torneo local.
Fui a Buenos Aires hace un año y pude asistir a la Bombonera: cuento aparte. 4-1 a Argentinos Juniors en una de las primeras fechas pero como si jugasen la última fecha del torneo, pese a lo humilde del rival. Mis amigos me cuentan que en el Monumental de Nuñez eso no pasa, que la hinchada está gran parte del partido en silencio y que los jugadores caminan. No hay esfuerzo, no hay coraje, no hay identificación con la historia; ni siquiera amor propio o respeto a la popular... y ellos son otro cuento, son simples simpatizantes de la franja roja, no ese clásico hincha también propio del fútbol sudamericano y específicamente del argentino.
No sé cómo lo harán. Cambiar a los miembros de la hinchada no se puede, estos cantarán cuando el equipo logre ganar, ganar algo importante, no un clausura o apertura cada cuatro años; porque no se nos olvide que así fue la última vez a nivel local. Parezco yo más hincha del club sediento en Chile por un triunfo allá.
Cambiar a los jugadores puede ser. Pero estos deben sentir la responsabilidad de jugar en un grande, porque River sigue siendo grande (aunque hasta el mismo San Lorenzo con todas sus falencias a ratos parece más grande que los millonarios). No pueden poner a cualquiera sin huevos y sin vergüenza.
Y los dirigentes son el fondo del plato. Años en lo mismo y no se inmutan, parecen hinchas de Boca felices con la "actual" situación del club. Déjense de joder, basta de morfar, paren de afanar. Y a estos hay que exigirles más, porque son los que se vuelven más millonarios a costa de un cuerpo que agoniza mientras ellos ríen.
Dice Niembro en una publicidad de FoxSports algo así como "Fútbol argentino: un fútbol rico, lleno de contrastes pero que siempre deja mucho para hablar" Hoy de River sólo podemos aspirar a eso: hablar.